La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico crónico, grave y altamente discapacitante que suele comenzar en la adolescencia tardía o adultez temprana. Se estima que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial. Si bien su manejo requiere atención especializada, el médico general desempeña un papel crucial en la detección temprana, el manejo inicial y la orientación del paciente y su familia.
En muchas regiones, los servicios de salud mental tienen una alta demanda o no son fácilmente accesibles. Por eso, reconocer los síntomas clave, intervenir de manera segura y adecuada, y facilitar la derivación oportuna puede marcar la diferencia en el pronóstico.
Fases clínicas de la esquizofrenia
- Pródromo:
- Cambios conductuales sutiles: aislamiento, deterioro del rendimiento académico o laboral, suspicacia leve, insomnio, irritabilidad.
- Puede durar semanas o meses.
- Fase activa o psicótica:
- Aparición de síntomas positivos: delirios, alucinaciones (frecuentemente auditivas), pensamiento desorganizado, comportamiento catatónico o desorganizado.
- Fase residual:
- Disminución de los síntomas psicóticos, con predominio de síntomas negativos: afecto plano, anhedonia, retraimiento social, pobreza del habla.
La intervención en fases tempranas mejora el pronóstico y puede prevenir recaídas o deterioro funcional irreversible.
Síntomas clave para sospechar esquizofrenia
- Delirios: creencias fijas, erróneas y no compartidas por la cultura del paciente (persecutorios, de referencia, de control, etc.).
- Alucinaciones: comúnmente auditivas (voces que comentan o insultan al paciente).
- Lenguaje desorganizado: respuestas inconexas, uso de neologismos o cambios súbitos de tema.
- Conducta desorganizada o catatónica: posturas extrañas, movimientos repetitivos, mutismo.
- Síntomas negativos: pérdida de motivación, aislamiento, indiferencia emocional.
Qué puede hacer el médico general en la fase inicial
1. Reconocer y diferenciar
- Distinguir de otros trastornos que también cursan con síntomas psicóticos:
- Trastorno psicótico breve
- Trastorno esquizoafectivo
- Psicosis inducida por sustancias
- Episodios maníacos con síntomas psicóticos
- Depresión psicótica
- Trastornos médicos (encefalitis, epilepsia, lupus, etc.)
2. Evaluación básica
- Historia clínica completa: síntomas actuales, historia previa, consumo de sustancias, antecedentes familiares.
- Examen físico y neurológico.
- Laboratorio inicial: hemograma, glicemia, función hepática y renal, TSH, B12, serologías, toxicología urinaria.
- Indagar por riesgos: ideación suicida, agresividad, descuido del autocuidado.
Intervenciones iniciales útiles
A. Contención del paciente y su entorno
- Evitar la confrontación directa con los delirios o alucinaciones.
- Generar un espacio de calma y escucha empática.
- Proporcionar explicaciones simples: “Parece que estás pasando por una experiencia muy difícil. Vamos a ayudarte”.
B. Educación a la familia
- Evitar actitudes confrontativas o punitivas.
- Reforzar la necesidad de evaluación psiquiátrica y adherencia al tratamiento.
- Explicar que no es culpa del paciente ni de los cuidadores.
C. Inicio de tratamiento farmacológico (cuando se justifique)
Solo si la derivación no es inmediata o hay síntomas graves.
- Antipsicóticos de segunda generación:
- Risperidona: iniciar y ajustar según tolerancia.
- Olanzapina: iniciar dosis bajas.
- Haloperidol: alternativa si no hay disponibilidad de los anteriores
- Evitar benzodiacepinas salvo en casos de agitación severa, y solo por corto plazo.
Siempre iniciar la dosis más baja posible y vigilar efectos adversos como somnolencia, rigidez, acatisia.
Cuándo y cómo derivar al especialista
- Urgente si:
- Hay riesgo de suicidio o agresión.
- El paciente está desorganizado o catatónico.
- La familia no puede garantizar la seguridad del entorno.
- Prioritaria si:
- Hay síntomas psicóticos activos sin riesgo inminente.
- Hay diagnóstico presuntivo sin tratamiento farmacológico previo.
- Se requiere confirmación diagnóstica o seguimiento multidisciplinario.
- Preparar la derivación con información clara: resumen clínico, medicamentos iniciados, pruebas realizadas, red de apoyo.
Errores frecuentes que deben evitarse
- Tratar como depresión o ansiedad sin evaluar síntomas psicóticos.
- Desestimar alucinaciones o delirios como simples “ideas raras”.
- Usar benzodiacepinas en monoterapia.
- Esperar demasiado para derivar.
- No educar a la familia ni preparar al paciente para la transición al nivel especializado.
Conclusión
La esquizofrenia puede tener un inicio insidioso o abrupto, y el médico general suele ser el primer profesional en detectar sus manifestaciones. Su rol es clave en el reconocimiento temprano, la educación al entorno, la estabilización inicial (cuando sea necesaria) y la articulación con servicios especializados. Una intervención oportuna puede cambiar radicalmente el curso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente y su familia.
Referencias
- McGorry, P., et al. (2018). «Early intervention in psychosis.» The Lancet Psychiatry. [Acceso libre] https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(17)30438-1/fulltext
- NICE Guidelines (2014, updated 2023). «Psychosis and schizophrenia in adults: prevention and management.» National Institute for Health and Care Excellence. [Acceso libre] https://www.nice.org.uk/guidance/cg178
- Buchanan, R. W., et al. (2010). «The 2009 schizophrenia PORT psychopharmacological treatment recommendations and summary statements.» Schizophrenia Bulletin. [Acceso libre] https://academic.oup.com/schizophreniabulletin/article/36/1/71/1873310
- WHO mhGAP Intervention Guide (2021). «Management of mental disorders in non-specialized health settings.» [Acceso libre] https://www.who.int/publications/i/item/9789241549790
- Kane, J. M., et al. (2022). «Comprehensive guidance on the treatment of schizophrenia.» JAMA Psychiatry. [Acceso libre] https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2787955
