El agotamiento emocional, el cinismo y la pérdida de eficacia profesional son realidades cada vez más frecuentes en médicos, enfermeros y otros trabajadores del sector salud. A esto se le conoce como burnout, un síndrome que ha ganado atención mundial en los últimos años y que la OMS incluyó en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un fenómeno relacionado con el trabajo.
La pandemia de COVID-19 visibilizó esta crisis, pero el problema es previo y persistente. Las largas jornadas laborales, la exposición constante al sufrimiento, la sobrecarga administrativa y la dificultad para conciliar vida personal y trabajo son factores que hacen del personal sanitario un grupo especialmente vulnerable a trastornos mentales. Esta entrada ofrece un abordaje práctico, con herramientas útiles para el médico general —incluido el autocuidado profesional— y recomendaciones clínicas para detectar y manejar esta condición.
¿Qué es el burnout?
El burnout o síndrome de desgaste profesional no es un trastorno mental en sí mismo, pero puede predisponer o coexistir con depresión, ansiedad, consumo de sustancias e ideación suicida.
Según Maslach y Jackson, se define por tres dimensiones centrales:
- Agotamiento emocional: sensación de estar exhausto física y emocionalmente por el trabajo.
- Despersonalización o cinismo: actitud distante o negativa hacia los pacientes o el trabajo.
- Baja realización personal: sensación de ineficacia o falta de logros en el rol profesional.
Aunque puede afectar a cualquier profesional, el burnout es especialmente frecuente en personal de salud que trabaja en urgencias, cuidados intensivos, psiquiatría, atención primaria y servicios de oncología o cuidados paliativos.
Factores de riesgo en el ámbito sanitario
- Altas demandas laborales y poco control sobre las decisiones.
- Turnos prolongados, trabajo nocturno, guardias continuas.
- Falta de reconocimiento institucional.
- Violencia o maltrato por parte de pacientes o superiores.
- Pobre balance entre vida personal y laboral.
- Sensación de inutilidad o de no marcar una diferencia en el sistema.
¿Cómo reconocerlo en consulta?
Los profesionales de la salud que consultan no siempre nombran el “burnout”. Es más común que lleguen con síntomas somáticos o emocionales inespecíficos:
- Insomnio o fatiga persistente.
- Irritabilidad, impaciencia o llanto fácil.
- Quejas físicas: cefalea, gastritis, dolor lumbar, bruxismo.
- Pérdida del interés en el trabajo, sentimientos de culpa o fracaso.
- Dificultades en las relaciones interpersonales.
- Consumo creciente de alcohol, cafeína o ansiolíticos.
- Pensamientos de escape: “no quiero volver”, “renunciar sería lo mejor”.
El médico general debe indagar con sensibilidad sobre estos síntomas y explorar el contexto laboral sin culpabilizar ni minimizar.
Herramientas útiles para la evaluación
- Cuestionario de Maslach Burnout Inventory (MBI): versión validada para personal médico (requiere licencia).
- Cuestionario CBI (Copenhagen Burnout Inventory): gratuito y validado para diferentes profesiones.
- PHQ-9 y GAD-7: para evaluar comorbilidad con depresión y ansiedad.
- Escala AUDIT o CAGE: si se sospecha consumo de alcohol como forma de afrontamiento.
Diagnóstico diferencial
- Trastorno depresivo mayor.
- Trastorno de ansiedad generalizada.
- Trastorno adaptativo con ánimo deprimido o ansioso.
- Trastornos del sueño.
- Hipotiroidismo, anemia, mononucleosis (descartar causas orgánicas de fatiga persistente).
- Trastornos del sueño como apnea obstructiva.
Abordaje inicial desde medicina general
1. Psicoeducación y validación
- Explicar que el burnout es frecuente y no implica debilidad personal.
- Enfatizar que es una respuesta esperable a condiciones laborales sostenidas en el tiempo.
- Validar la vivencia emocional sin patologizar innecesariamente.
2. Intervenciones breves
- Fomentar la reconexión con actividades placenteras.
- Promover rutinas básicas de autocuidado: sueño, alimentación, pausas activas, descanso.
- Ayudar al paciente a identificar áreas de control y cambio posibles en su entorno.
- Evaluar la necesidad de licencia temporal en casos severos.
3. Terapia psicológica
- La terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de aceptación y compromiso han mostrado eficacia.
- En algunos casos, derivar a terapia grupal, intervenciones basadas en mindfulness o programas de resiliencia organizacional.
4. Tratamiento farmacológico (solo si hay comorbilidades claras)
- Si hay un episodio depresivo mayor o ansiedad incapacitante, considerar ISRS (como sertralina o escitalopram).
- Evitar el uso crónico de benzodiacepinas o el abordaje exclusivamente farmacológico sin acompañamiento terapéutico.
Cuándo derivar
- Síntomas graves o refractarios a intervención breve.
- Riesgo suicida, consumo problemático de sustancias.
- Impacto funcional significativo.
- Comorbilidad psiquiátrica compleja (trastornos de la personalidad, trastorno bipolar).
El rol del médico que también está agotado
El burnout no solo lo presentan los pacientes: muchos médicos generales lo viven en silencio. Por eso, reconocer los propios límites, establecer rutinas de cuidado personal, pedir ayuda o consultar también son formas de buen ejercicio profesional.
Un médico que cuida su salud mental cuida mejor a sus pacientes.
Conclusión
El burnout en el personal de salud es un fenómeno cada vez más frecuente, con repercusiones personales, profesionales y sociales importantes. El médico general tiene un rol clave en su detección, validación y abordaje inicial. Un enfoque humano, empático y basado en la evidencia puede hacer una diferencia real en la vida de quienes están al servicio de los demás.
Referencias
- Maslach, C., & Leiter, M. P. (2016). Understanding the burnout experience: recent research and its implications for psychiatry. World Psychiatry. [Acceso libre] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4911781/
- Salvagioni, D. A. J., et al. (2017). Physical, psychological and occupational consequences of job burnout: A systematic review of prospective studies. PLoS ONE. [Acceso libre] https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0185781
- Koutsimani, P., et al. (2019). The Relationship Between Burnout, Depression, and Anxiety: A Systematic Review and Meta-Analysis. Front Psychol. [Acceso libre] https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.00284/full
- García-Campayo, J., et al. (2015). Intervenciones para el burnout en profesionales sanitarios: revisión sistemática y metaanálisis. Revista de Psiquiatría y Salud Mental. [Acceso libre] https://www.elsevier.es/es-revista-revista-psiquiatria-salud-mental-486-articulo-intervenciones-el-burnout-en-profesionales-S1888989115000159
- World Health Organization. (2020). Mental health and psychosocial considerations during the COVID-19 outbreak. [Acceso libre] https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/mental-health-considerations.pdf
